El artículo (largo) firmando por Ferrán Ramón Cortés en El País Semanal de este domingo pasado que se títula Ventajas de comunicarse a diario me dejó pensando y pensando.
Estoy de aucerdo en lo que dice tanto como puedo llegar a entender, pues de psicología no sé nada. Pero la diferencia entre vivir en Madrid y Luanco (Asturias) no es tanta si no fuera por las pequeñas cosas. Al fin y al cabo se diferencia en “tamaños”. En un pueblo la gente se conoce. En una ciudad no, ni siquiera los vecinos de tu planta. La gente se conoce en los barrios, pero no en el centro.Asique la comunicación es más restringuida, tiene menos posibilidades para la gente que vive en grandes núcleos urbanos.
Yo por venir de pueblo (supongo) adquirí algunos hábitos que cuando llegué aquí parecían extraños. Quiero decir, la gente entra en un restaurante va ha cenar y cuando entra en el comedor no dice que aproveche. Eso no se estila. Tanto que la gente con la que iba se empezó a reír preguntandome si les conocía. No, claro. Era sólo costumbre. Pero no sólo eso, sino que cuando te subes al autobús un “hola” o “buenos días” no debe de llevarse mucho. Puedo entender que la gente no esté acostumbrada, pero me quedo estupefacta cuando un conductor de autobús no te contesta. Aunque sólo fuera por cortesía…
Así venía yo pensando en el artículo cuando recordé que mi teoría de “tamaños” no era la adecuada. No, porque en la facultad tampoco hay demasiada comunicación. O educación. No es muy grande y menos si piensas en un clase. Menos si hablamos de la gente que va más o menos de continuo.
Un día me paso algo que por su importancia no deja de ser una tontería pero que me trae hablando sola desde entonces. Un compañero de clase, un compañero que se sienta una fila detrás, que va normalmente a clase. Ese compañero en el pasillo me mira a los ojos, yo con mi costumbre saludo y al hacerlo cuando me gira la cara. No hay comunicación, ni verbal ni gestual. Ni siquiera por el hecho de ir a la misma clase te concede un saludo. No me importa, mi relación con esa persona era nula antes y después, pero sí que me dejó pensativa desde que ocurrió. Más que nada por el hecho de ver que en un mismo país las diferencias culturales son avismales y se notan o se hacen notar dentro de comunidades muy pequeñas.
Simplemente, como dice el artículo, tendrá suficiente con conversar con sus amigos. Me alegro. Espero que su amabilidad se extienda para realizar su trabajo, sino creó que lo tendrá algo complicado (espero equivocarme).
Adiós.



repito eso se solucionaría con plasmas y videoclips molones…
P.d. yo quiero más que un hola : )
Yo entiendo que en grandes ciudades como Madrid no vas a ir por la calle saludando a toda la gente con la que te encuentras,pero creo que entrar en un establecimiento publico y no saludar a los alli presentes es una falta de educacion, y para los que vivimos en pequeños pueblos , es una gran satisfacion personal, ir por la calle saludando y ofreciendo una sonrisa a los vecinos.
ayer estuve cenando con ella y que sepaís todos que no dijo que aproveche a la salida y había dos mesas más con gente…
Será que a la pequeña Ve. se le van las buenas costumbres?
¿Sera que la pequeña Ve se va adaptando a la gran ciudad y va perdiendo la buena educacion que le enseñaron en su pequeño pueblo?
En esta vida todo se pega menos la hermosura. ¿Serán las compañías? jejeje
hola,y buenas tardes, la buena educacion no debe perderse,es de las pocas cosas que realmente nos diferencia de los animales y ya se sabe que la ciudad YE la jungla,asi pues tu no te desanimes por estar rodeada de autenticos animales ,saca todo lo positivo a tu experiencia o supervivencia en la gran ciudad Q´PA CUIDATE YA ESTAMOS LOS DE CASA.UN TA’LUEGÜIN
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